sábado, 2 de septiembre de 2017

Agricultura y Medio Ambiente edita un Manual que aconseja el uso de plantas poco inflamables en jardines ...



  • La publicación Jardinería de baja inflamabilidad está dirigida a urbanizaciones de entorno forestal con riesgo de incendio 
  • Se recomienda combinar materiales áridos con especies de hojas duras y tallos carnosos y evitar las que tienen un alto contenido en resina
La conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural ha editado un manual denominado "Jardinería de baja inflamabilidad" dirigido a urbanizaciones de entorno forestal con riesgo de incendio.

El manual, que está disponible en la web de la conselleria en este enlace, se está repartiendo en las charlas de sensibilización que se llevan a cabo en las urbanizaciones próximas a masas boscosas.

Los jardines con una estratégica distribución de plantas y árboles y una elección de especies vegetales de escasa combustión dificultan la propagación del fuego al interior de las viviendas.

Según el documento, la ubicación de los árboles y las plantas juega un papel esencial en la defensa de las viviendas. El requisito imprescindible es la separación entre las plantas y la edificación, por lo que hay que controlar las distancias entre la vegetación y las partes de la casa más expuestas, principalmente las puertas, las ventanas y las chimeneas.

El manual recoge también numerosos consejos para hacer más resistente el jardín al fuego, como usar en las zonas más próximas a la vivienda la combinación de distintos materiales (gravas, arenas, rocas, baldosas) con plantas (macizos de flores) y senderos. Sugiere, asimismo, evitar formar barreras o setos (que suelen ser la principal vía de entrada del fuego a la urbanización o a la vivienda), y no colocar plantas trepadoras en paredes, fachadas, pilares y voladizos.

Además, es conveniente controlar el crecimiento de todas las plantas, pero especialmente podar las copas de los árboles para separarlas del suelo, de las edificaciones y de la vegetación exterior del jardín. También resulta indispensable eliminar el material seco generado por los trabajos de podas y siegas (ramas, hojas, etc) lo antes posible.
Hojas duras y tallos carnosos
En general, las especies más resistentes al fuego se corresponden con plantas que tienen las hojas duras o los tallos carnosos, como las suculentas (también llamadas plantas carnosas) y los cactus. Según el tipo de suelo y exposición al sol del jardín también se pueden utilizar plantas aromáticas o medicinales, parterres de flores, plantas de rocalla e incluso acuáticas.

En cuanto a los árboles, hay una gran variedad en las recomendaciones que se incluyen en el manual, siendo una opción interesante el combinarlos con frutales, siempre con una separación que impida que sus copas se toquen.

Hay que hacer especial hincapié en evitar o controlar al máximo a las especies más inflamables, como son las que tienen alto contenido en resinas y aceites (pinos, brezo o tomillo) y aquellas que acumulan gran cantidad de ramas secas en su interior (ciprés, o palmeras), así como las especies que se secan rápidamente en la época estival si no tienen un buen mantenimiento (esparto y romero)

El manual también recuerda que hay que prestar especial atención respecto a la propagación de especies de jardinería en el medio forestal. Para evitar la propagación de especies invasoras hay que depositar los restos de poda en contenedores o en lugares autorizados.

Para reforzar esta acción de prevención se ha incrementado el número de charlas en urbanizaciones de interfaz urbano-foresta y, concretamente, en los últimos días de agosto se han realizado reuniones en Sagunt, Segart y Venta del Moro y, para la primera quincena de septiembre, se han concertado en Ontinyent, Pego, Alcoi, Pobla de Benifassà y Borriol.