jueves, 7 de enero de 2016

Interior reforzará este año la seguridad vial en las carreteras con más de 120.000 controles de drogas entre conductores ...



    • Se incrementa un 38% el número de pruebas a realizar respecto a 2015
      • Se estima que el incremento de los controles supondrán una reducción de al menos un 17% de accidentes de tráfico 
      • El cannabis y la cocaína son las dos sustancias más frecuentes halladas en estos controles 
      • Además de los controles preventivos, se someterá a esta prueba a los usuarios involucrados en un accidente y a los infractores dentro del Plan de Vigilancia Integral



      El Ministerio del Interior, a través de la Dirección General de Tráfico (DGT), tiene previsto realizar durante este año más de 120.000 pruebas de detección de sustancias psicoactivas entre conductores en vías interurbanas de toda España, excepto en el País Vasco y Cataluña, con el objetivo de sacar de la circulación a los conductores que se ponen al volante tras haber consumido alguna droga. Esto supone un 38% más a las realizadas en 2015.

      Este incremento de más de 45.000 pruebas respecto a las realizadas en 2015 está en consonancia con el Plan Estratégico de Seguridad Vial 2010-2020 y especialmente con una de las cinco áreas de actuación del Organismo definida como visión cero en drogas y alcohol, tras los resultados de las pruebas realizadas en 2015 y anunciadas el pasado lunes 4 de enero en rueda de prensa por el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en el que el 59% de los conductores que habían cometido alguna infracción fueron además detectados positivos a drogas ilegales, así como un 33% de los conductores evaluados en controles preventivos.

      Para llevar a cabo todas estas pruebas relacionadas con drogas, la DGT cuenta con un presupuesto de 12 millones de euros tal y como se explicó en la comparecencia de Presupuestos Generales del Estado para 2016 en la Comisión de Interior y Seguridad Vial del Congreso de los Diputados.

      Estos 12 millones de euros se destinarán tanto a la compra de los kits de drogas y material complementario, así como a la contratación del servicio de laboratorio para el análisis de las muestras.

      Como novedad, durante el 2015 se introdujo la realización de estos controles a los usuarios involucrados en accidente (heridos leves e ilesos, puesto que a los heridos hospitalizados o fallecidos las pruebas se realizan en el entorno sanitario) y a los conductores que hubieran cometido alguna infracción (velocidad, cinturón, casco…) dentro del Plan Integral de Vigilancia.

      Una de las razones que llevan al Departamento que dirige Jorge Fernández Díaz a incrementar este tipo de controles es la constatación de que un alto porcentaje de conductores conducen con presencia de drogas y alcohol al volante, tal y como se refleja en el último informe DRUID´13. En dicho informe el 12% de los conductores elegidos al azar dieron positivo en alcohol y drogas por encima de los límites legales. El cannabis y la cocaína son las dos sustancias más frecuentes halladas.

      Además el Instituto Nacional de Toxicología en su Memoria anual confirma que el 39,09% de los conductores fallecidos y analizados (614) por dicho organismo tenían presencia en sangre de alcohol, drogas o psicofármacos. En el caso de los peatones analizados (173), este porcentaje asciende al 40%.
      Se ha comprobado que las pruebas salivares para la detección de la presencia de drogas en los conductores tienen un efecto disuasorio entre los conductores, tal y como se ha demostrado con las pruebas de alcohol. Además el incremento de estos controles entre los conductores suponen una reducción de un mínimo del 17% en el número de accidentes de tráfico, tal y como recoge Rune Elvik en el libro "The Handbook of Road Safety Measures".

      El Ministerio del Interior, a través de la Dirección General de Tráfico (DGT), está estudiando también establecer otras medidas de refuerzo pedagógico y rehabilitador entre los conductores ampliables a otros campos que se irán concretando a lo largo del año.

      Además, el Ministerio del Interior anima a todas las autoridades de tráfico autonómica y municipal a practicar este tipo de pruebas para ayudar a conseguir esa visión cero en drogas.
      ¿Cómo se hace un control de drogas?
      La realización de un control de drogas es similar a la que ya se realiza con el alcohol. Los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, cuando ordenan la detención de un vehículo para que su conductor se preste a realizar la prueba de control de drogas, le informarán de la obligatoriedad de someterse a dicha prueba, ya que en caso de negarse incurriría en delito.

      El agente encargado tomará una muestra de saliva del conductor que introducirá en un dispositivo que analizará la muestra. Si el resultado es positivo, se obtendrá una segunda muestra de confirmación, que se enviará  directamente a un laboratorio para su posterior análisis, sin perjuicio de que el conductor pueda solicitar una prueba de contraste en sangre.
      Un año de tolerancia cero en la nueva ley
      La apuesta del Ministerio del Interior, a través de la Dirección General de Tráfico (DGT) por erradicar a los conductores que se ponen al volante tras haber ingerido algún tipo de sustancia psicoactiva (cannabis, cocaína o cualquier otra) es lo que ha llevado a incrementar las sanciones y poner en el punto de mira a los reincidentes en la Ley de Seguridad Vial.
      • Vía administrativa: La Ley de Seguridad prohíbe conducir con presencia de drogas en el organismo. La sanción es de 1.000 euros y la detracción de 6 puntos. 
      • Vía Penal: El capítulo IV del Código Penal tipifica los delitos contra la seguridad del tráfico y establece las siguientes penas para conducir bajo la influencia de drogas.

      DELITO
      PENAS


      DROGAS
      Conducir bajo la influencia de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas Prisión de tres a seis meses o  multa de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 30  a 90 días, y privación del derecho a conducir de uno hasta cuatro años.
      Negativa a someterse a las pruebas Prisión de seis meses a un año y privación del derecho a conducir de uno a cuatro años